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Una lección de gobierno
La lesión de Martín Palermo llevó a los dirigentes de Boca a una encrucijada. En poco tiempo debían definir si contratarían a un delantero para reemplazar al goleador, o bien darle la chance a un chico sin tanto renombre para comenzar a exponer los frutos de las divisiones juveniles.
Luego de algunas deliberaciones internas, la C.D. anunció oficialmente que no contará atacante alguno y los pibes Noir y Viatri serán los encargados de acompañar circunstancialmente a Rodrigo Palacio.
Lo que hizo el club que preside Pedro Pompillo fue aplicar a la perfección la política deportiva que se instaló hace un tiempo y tiene como objetivo cederle un lugar a los chicos que preparó para reemplazar a una de las generaciones más ganadoras -sino la más- en la historia del club.
En el último tiempo mucho se habló de la política deportiva de los clubes y es uno de los puntos referenciales que debe tener una conducción. La definición callejera de lo que Boca hizo es, básicamente, llevar a cabo el plan elaborado para gobernar el club. El Xeneize invirtió mucho dinero en sus divisiones juveniles, sufrió el "robo" de algunos jugadores que jerarquizan el fútbol europeo y hoy disfruta de varios que forman parte del elenco titular.
Sólo contrato un refuerzo para el torneo en curso -Damián Díaz- y le intenta dar minutos en cancha a los pibes que aceleran su incursión en el equipo a base de buenas actuaciones.
Boca, uno de los clubes más grandes de nuestro país, hizo algo que pocos hacen: priorizó su política deportiva y no se dejo llevar por la contratación de estrellas que muchas veces lucen por su precio pero no por su rendimiento.
DE PIE POR FAVOR

La mañana de hoy nos dejó sensaciones bien marcadas. Primero  Las Leonas  aportaron otra medalla a la estadística del bastardeado deporte argentino. Fue de bronce frente a las alemanas, ratificando así este momento excelente de un grupo de chicas elegidas. Durante años estuvieron en la elite de este juego, y ahora deberán sufrir el lógico recambio generacional. La puerta para seguir por este camino está más abierta que nunca.    

Más tarde el básquet no pudo con el Dream Team  o como quieran llamarle, es simple, los norteamericanos  juegan a otra cosa. De todas formas  los 20 puntos de diferencia marcan que nuestro básquet sigue estando en el máximo nivel. Lo dijo un tal Kobe Bryant : “ Para ganar la medalla de oro tendremos que sacársela a los argentinos “ . Una muestra más del respeto que nos tienen.

La salida de Ginóbili no es excusa, sino un accidente que jugó a favor de los NBA. Demasiado corazón para suplir el juego que hoy no pudo plasmarse en el rectángulo. El tercer lugar en el podio habrá que disputarlo con Lituania, quizás sin el mejor de todos los tiempos en cancha. Obviamente la medalla servirá como símbolo para un equipo que ya tiene el prestigio muy bien ganado. No olvidemos que es la única selección en estar entre los cuatro mejores del mundo en los últimos dos mundiales y en las últimos dos Juegos Olímpicos.

El problema estará en que seguramente algunos se van a animar a tildar de fracaso lo realizado por este conjunto, y serán aquellos mismos que ahora son especialistas en Judo y Ciclismo y Vela.

 

¿Calderón puede ser suplente?

 

 

   ¡Cómo no va a poder! En este inicio flojísimo de Estudiantes sobran críticas, debates, polémicas y replanteos. Uno de ellos tiene que ver específicamente con “Caldera”. El segundo gran ídolo popular de este plantel albirrojo ha estado casi ausente y su nivel amerita una toma de decisión por parte de Sensini.

¿Es un despropósito pensar un equipo titular sin él? Para nada. cuatro atrás, cuatro en el medio y arriba Boselli y la “Gata” es, de mínima, una posibilidad nada incoherente.

¿Puede Sensini mandar a Calderón al banco contra Independiente?, ¿no es muy temprano para ponerlo en evidencia como si fuera el culpable de que Estudiantes no genere fútbol en las puertas del área rival? El tema es mucho más sencillo, no tan traumático. Si Sensini probó con tres en el fondo, con cuatro, con Angeleri de marcador lateral derecho, con Angeleri de líbero, con Enzo Pérez por derecha y por izquierda, con Moreno abierto por la banda derecha, con un rato de Galván, de Salgueiro, de Bogado… ¿Cuál sería el pecado imperdonable de ensayar sin Calderón en la revancha copera?

Algunos lo vieron bien contra Banfield; yo, apenas mejor que en Avellaneda y Rosario, pero bueno, son criterios, respetables por cierto. Lo peligroso, para mi equivocado, sería no poder mandar al banco de suplentes a un ídolo. Si Sensini también lo notó mejorado ante Banfield y lo quiere mantener, está bárbaro; lo terrible sería si lo observó desconectado, como les pasó a muchos hinchas, e igualmente lo deja entre los titulares.

Poner a Calderón entre los suplentes no es faltarle el respeto; al contrario, es demostrar que cuando juega de titular lo merece y no como consecuencia autoritaria de su riquísima historia en el club. Calderón es ídolo y demostrará grandeza y estricto sentido profesional si, como parece que puede ocurrir, acata la decisión del técnico de tenerlo como alternativa, sentado a su lado con el buzo puesto.

La actitud fue peor que el resultado

La actuación en curso de la delegación argentina en los Juegos Olímpicos no debería sorprender. La ausencia de políticas deportivas estables y mancomunadas desde los órganos que rigen el deporte es objeto de debate nacional cada 4 años. Luego viene la etapa de las promesas, que la próxima será mejor, el olvido, el apuro y otros juegos y otro debate. Es cíclico.

   Sólo por eso, por lo repetido del asunto, es que quiero detenerme en la participación de dos deportistas en particular. Dos de aquellos que, con las dificultades y argentinadas del caso han sido medianamente privilegiados. Que se entienda bien: es probable que hayan tenido peores medios que sus competidores, pero lo es tanto como que dentro del escuálido panorama de apoyo nacional han estado en una posición superior a la de otros deportistas.

   Me refiero a la nadadaora Georgina Bardach y al remero Santiago Fernández. La cordobesa, inesperado bronce en los 400 metros medley en Atenas, viene de un año terrible. Ya había dado señales en los Panamericanos de Río de Janeiro de 2007, donde no fue ni por asomo la misma (o algo parecida) a la que se aguardaba explotara luego de la medalla. Luego de una triste actuación en Pekín, Georgina explicó que "la cabeza no le daba más para entrenarse y que se había termiando el suplicio". Ni siquiera se presentó a la última prueba en la que estaba inscripta luego de haber registrado en competencia "tiempos de entrenamiento", según ella misma definió.

   El remero Fernández, quien rozó el bronce en Grecia hace cuatro años, fue uno de los más críticos para con la tarea de la Secretaría. No se trata en estas líneas de negarle la razón que probablemente lo asista. Pese a ello, a la falta de mantenimiento de las pistas de entrenamiento, Fernández logró un bote acorde al pelotón y gozó de un período de entrenamiento afuera del país. Sin embargo, pasó a duras penas la primera eliminatoria y no superó la segunda. Fuera de las chances de medallas, no se presentó a la semifinal C/D, donde se corría sólo por el orgullo y por un deslucido decimotercer puesto.

   Ahí está mi crítica, en la actitud final. En no presentarse al último esfuerzo aún en perspectiva de otro resultado frustrante. Es donde creo que les falló el espíritu olímpico. No se trata de hacer leña del árbol caído por el mal resultado, sino por dejar vacante en la línea de largada al sitio reservado para un atleta argentino. Es como dejar clavados a tantos competidores internos que vieron tapada su posibilidad de asistir a la cita. Ese presupuesto, por bajo, injusto y malo que fuera, se les destinó y si lo aceptaron al menos deberían haber respondido con el esfuerzo, amén de que no estuviera el resultado ideal.

   Bardach y Fernández siguen siendo deportistas de elite y, ojalá, todavía tienen chances de regalar algo más de talento al deporte nacional. No es esto un réquiem para ellos, sólo un espacio para decir que pienso que, en la decisión final, se equivocaron.

"ASÍ LOS VEO YO..."


                                                                                             (Diría Nimo)

GIMNASIA Y ESTUDIANTES DEFIENDEN MAL: Ambos equipos tienen graves problemas defensivos. El lobo deja espacios imposibles de llenar por los costados, no cierra bien las subidas de los laterales y tiene algunos rendimientos individuales que están más para el banco de suplentes que para formar parte del equipo titular. El pincha pierde rápido la pelota, desnuda la soledad de Braña en el círculo central y cada pelota puesta a espalda de los volantes o en profundidad es medio gol.

LA TENGO, NO LA TENGO: El lobo tiene la pelota y no sabe que hacer con ella. En el partido frente a Newell¨s terminó jugando con tres torres en el área y convirtió en figura a Schiavi.
Al pincha le cuesta recuperar el balón, y cuando lo hace no puede retenerlo más de 10 segundos. Así es imposible que funcione un equipo armado para manejar la pelota.

LOS ABANDERADOS: Messera es el alma del equipo. Por lo menos en los dos partidos que vi del lobo. Contra Independiente en el amistoso que se jugó en el Estadio de 25 y 32 y el último viernes en el Bosque. Mariano no se achicó nunca, pidió la pelota como ninguno y echó por tierra los comentarios que lo mencionaban como el primer suplente del equipo.
Bosselli es el alma del pincha. Jugó un partido aceptable con Independiente y la rompió frente a Central, con un gol de mitad de cancha. A Mauro hay que acompañarlo ya que el equipo encontró el goleador que andaba buscando.

LOS IRRECONOCIBLES: Alderete esta desorientado en la mitad de la cancha. No se acostumbra al sistema y no mostró la dinámica necesaria para cubrir los espacios. Cuevas y Piatti no están desequilibrando y el equipo lo siente. Nacho pudo desbordar una vez en todo el partido y fue una de las jugadas que llevó peligro hasta el arco de Caffa.
Alayes, Angeleri y Desabáto perdieron solidez. A Benítez la gente no lo tolera y a su posición dentro del campo no lo ayuda su nivel actual. Calderón casi no tocó la pelota desde su regreso al club.

LAS SOLUCIONES: Sensini y Snaguinetti deben devolver la confianza que sus jugadores perdieron. Deben reagrupar fuerzas y conseguir que tanto Estudiantes como Gimnasia se vuelvan equipo confiables. Que reciban pocos goles y que sus hinchas sepan con que se encontrarán cada vez que van a la cancha.

LAS FORMACIONES: Un atrevimiento, lo sé. El lobo formaría con Sessa; Ormeño, San Esteban, Agüero y el lateral que mejor este; Piatti, González,Rinuado y Romero;Messera y Sosa.
El pincha con Andujar; Angeleri, Alayes, Desábato y Díaz; Peréz, Braña, Verón y Benítez; Fernández y Bosselli.
Para salir del momento de los equipos, es indispensable agrupar de atrás para adelante.