Informate con link dia

Gimnasia consiguió tres puntos de oro ante a Huracán y es escolta en la Liga profesional

VIDEO. El Lobo lo ganó por 1 a 0, en Parque Patricios. Se puso en ventaja con un gol en contra de Santiago Hezze. Luego supo defender la ventaja con uñas y dientes, para siguir prendido en los puestos de liderazgo. 

* Por Facundo Aché (fache@eldia.com)

Durísimo. Así fue el partido del Lobo en cancha de Huracán. Superado por momentos, llegó al gol por una fatalidad de Hezze en una pelota quieta y defendió la ventaja con uñas y dientes, corazón y alma, para una victoria muy festejada. Gimnasia tiene una virtud: sabe lo que quiere y como cuidarlo.

Más ambicioso el local en los primeros minutos Huracán. El equipo dirigido por Diego Dabove intentó jugar en los primeros minutos con los tres medios de ataque que jugaban detrás del “Zorro” Cóccaro. Gimnasia, más refugiado en su campo, quiso jugar desde Alemán hacia los externos, pero le costó al uruguayo encontrar socios.

El “Globo” creció y desde la izquierda llegó la primera chance: un centro que controló largo Benjamín Garré y apareció de atrás Santiago Hezze, uno de los mediocampistas centrales quien definió alto por encima del travesaño. Fue la más clara de los primeros minutos.

Sin embargo, casi enseguida una pelota bien cuidada por Gimnasia en ofensiva terminó con un derechazo de Ramón Sosa que Lucas Chaves pudo rechazar al tiro de esquina estirándose abajo contra el poste derecho. En un partido sin dueño definido, Huracán trató de mover la pelota sin precisión en los centros finales. El Lobo respondió con un centro desde la izquierda que Chaves rechazó a medias, la pelota quedó viva y Tomás Muro no pudo definir bien.

El partido era parejo y ambos a su manera les faltaba resolución en los últimos metros. Mientras al local le faltaba precisión, en el Lobo apareció otra vez el paraguayo Ramón Sosa, el más incisivo de la cancha, y su remate dio en la base del caño izquierdo del arco “quemero” y la defensa rechazó al corner ante la arremetida de Soldano.

Dentro de las impresiones, Sosa tenía claridad y le faltaba un acompañante, mientras que Huracán tenía buenas intenciones pero con muchas dificultades para pisar el área de Rodrigo Rey. 

Benjamín Garré avisó con un par de desbordes cerca de la media hora. Y Matías Cóccaro encontró el espacio para el cabezazo en la espalda de Guiffrey y se perdió el 1 a 0 porque su disparo se fue por encima del travesaño.

Huracán comenzó a crecer desde las subidas de Guillermo Soto y su buena sociedad con Garré. A Gimnasia se le hizo cada vez más cuesta arriba tener la pelota. Dependió cada vez más de una recuperación alta del Lobo. Lo tuvo Gudiño y no alcanzó a darle bien a esa pelota. Se le escapó una clarita al local para ponerse en ventaja.

Se levantó la platea quemera ante un gol anulado a Matías Cóccaro, quien había arrancado un paso adelantado. Más allá del acierto del línea, Gorosito fue explícito en su preocupación por la falta de reacción de su equipo. Huracán en el final de la etapa dejó una mejor imagen. En términos boxísticos, quedó más cerca en las tarjetas más allá de las buenas llegadas de Ramón Sosa.

El inicio del complemento siguió la misma tónica de los últimos quince minutos de la primera mitad. Si bien el local no pasaba de las insinuaciones por la falta de precisión, siempre el local parecía más dueño del juego. Un cruce de Morales, un centro impreciso de Benítez, una entrada de Cristaldo que no prosperó en la personal fueron toques de atención para la defensa del Lobo.

Fernando Tobio estuvo al límite al camisetear a Eric Ramírez que se le iba. Probó Tomás Muro de tiro libre a ras del suelo, pero el remate que pasó la barrera chocó contra el murallón de piernas posterior.

Gimnasia controló mejor a la dupla Soto-Garré por la derecha, pero los internos locales seguían con su predominio en el juego. Con menos lucidez y pocas llegadas, Huracán trató siempre de poner el juego en el campo tripero.

Sin embargo, a los 17 minutos del segundo tiempo enmudeció el Ducó. Alemán probó de zurda, el balón terminó en el corner y de ese tiro de esquina llegó la apertura del marcador. Saltó Guiffrey a buscar el cabezazo, la pelota dio en Hezze y descolocó a Cháves para el 1 a 0 del Lobo. Gran festejo gran en el banco tripero.

Con el resultado en contra, el entrenador local apostó a buscarle compañía en el área a Cóccaro - con tendencia a buscar hacia los costados- con el ingreso de Nicolas Cordero. Gorosito, que hizo ingresar a Manuel Insaurralde por Tomás Muro, respondió a otro delantero con el ingreso de Oscar Piris para una línea de 5. Salió Ramírez para defender y Pipo apostó al rigor físico con la vuelta del elogiado Nicolás Contín por Franco Soldano.

Con el paso de los minutos Huracán se desesperó cada vez más y el equipo albiazul se sintió cada vez más cómodo en su campo pero sin que el rival inquietase demasiado a Rodrigo Rey. Centros que buscaban a Cordero y Cóccaro terminaban generalmente en las manos del arquero y en la cabeza de los defensores.

Sin embargo, un anticipo de Nicolás Cordero de cabeza pasó cerca del caño de la mano izquierda de Rey. Un par de minutos después, un centro desde la zurda de Benítez terminó con otro cabezazo peligroso. Y el empuje del local le dio otra chance cerca de Rey, con un remate alto e incómodo de Guillermo Benítez.

El sufrimiento del final por la cantidad de gente que puso Huracán en campo tripero le puso épica a la victoria mens sana. Gorosito sumó piernas a la trinchera con el ingreso de Emanuel Cecchini por Brahian Alemán. En el final las cargas del local terminaban en la cabeza o las piernas de los defensores triperos. Y en esa impotencia y nerviosismo de Huracán se fue el partido para una victoria enormemente festejada por todo Gimnasia.

 

Nota publicada originalmente en: https://www.eldia.com/nota/2022-7-31-5-44-24-el-lobo-encontro-el-gol-lo-defendio-y-metio-un-triunfazo-en-el-duco-deportes

Debe iniciar sesión para continuar

Blog Pincha
Toda la actualidad de Estudiantes de La Plata, por Fernando Serrano.

Blog Tripero
La actualidad de Gimnasia y Esgrima La Plata, por Facundo Aché.

La Escudería